Sin lentes religiosos

¿Acaso nos parece normal que millones de personas vengan al mundo sentenciadas a una vida de marginación y humillación a causa de su lugar de origen o sus creencias religiosas?

Sin lentes religiosos

Somos una especie que ha avanzado más que las casi 9 millones con las que comparte el planeta juntas (que según los científicos representan apenas el 15 % de las especies actualmente vivas). Conocemos tanto del oscuro y agresivo universo en el que flotamos, como de las aguas que cubren dos tercios de nuestra superficie. Soñamos con la posibilidad de conquistar un espacio que ni nos quiere ni nos pertenece, cuando aquí en la tierra no hemos logrado superar las milenarias barreras imaginarias que nos dividen, y que nos enseñaron a llamar religiones.

Tomar partido en el interminable conflicto entre Palestina e Israel es tan peligroso como caminar estos días por la franja de Gaza, así que les propongo que por esta vez ignoremos al Goliat en la habitación, y nos centremos en lo que realmente importa dentro de las fronteras de cualquier territorio, sin importar su credo, su cultura o su historia: los seres humanos que lo habitan.

No es ningún secreto que la escasez de liderazgos reales y positivos en nuestras sociedades han generado consecuencias devastadoras que, como siempre, les toca enfrentar por su cuenta a las millones de personas que no pidieron nacer en condiciones de extrema desigualdad; pero nunca a los líderes políticos, religiosos y económicos que las originaron con sus decisiones mezquinas para saciar su gula  de poder y beneficiar a los mismos de siempre.

Pero, a pesar de conocer a los lobos, los que sí tenemos el privilegio de poder informarnos y educarnos seguimos cayendo en sus trampas y, lo que es peor, seguimos tropezando con la más vieja de sus limitados libretos, esa que dice que   el mundo se divide entre malos y buenos, como si esto se tratara del guión de la próxima película de Marvel o DC Cómics. ¿Acaso nos parece normal que millones de personas vengan al mundo sentenciadas a una vida de marginación y humillación a causa de su lugar de origen o sus creencias religiosas?

Continuar en este desenfrenado fanatismo religioso, que pretende convencer a la gente que la fe es razón suficiente para justificar asesinatos y desalojos de seres humanos, nos asegura que nuestro paso por este planeta no será muy diferente al de nuestros antepasados, aunque sin duda será más trágico. Porque ellos no contaban con las herramientas para entender que las creencias que uno elige para sobrellevar las cargas de la vida son personales, y que el hogar de él o los dioses que elijamos adorar (si es que creemos en alguno) debería encontrarse en un plano espiritual y no en uno físico.

Si perder la razón por rivalidades deportivas suena como algo incomprensible para seres pensantes, imagínense perderla por tratar de imponer creencias heredadas en millones de personas que tienen el mismo derecho que tú de aferrarse a la supersticiones de su elección, para tratar de entender por qué estamos en este mundo y cuál es nuestro propósito en él.

Algunos argumentan que lo que sucede en Oriente Medio no es problema nuestro acá en América Latina, donde ya tenemos bastantes complicaciones dignas del tercer mundo, como para ocuparnos de las de otros países que apenas alcanzamos a entender. Pero la situación entre Israel y Palestina sí nos afecta, y lo hace a diario, a través de los políticos y líderes religiosos conservadores que, sobrepasados por su infinita ignorancia y maldad, lo utilizan en sus superficiales discursos para hacer sentir a sus seguidores que están en el equipo correcto. Como si la religión fuera un tema de rivalidades y no un intento colectivo por alcanzar una utópica plenitud como seres humanos.

Quizás tomarnos el tiempo de investigar por cuenta propia lo que sucede en estos países cuando no hay fuego de por medio nos permitiría observarlos, por primera vez, sin lentes religiosos. Y quizás viéndolos así descubriríamos que son algo más que el centro de un conflicto que divide al mundo, son, también, el hogar de millones de personas que buscan lo mismo que cualquier otra ser humano: tener una vida digna de ser vivida.

Hace apenas unas horas se anunció el cese del fuego entre Israel y Hamas (https://bbc.in/2ScYL5k) , aunque si algo nos ha enseñado la historia reciente es que esta no será, ni de cerca, la última vez que estas naciones ocupen todos los titulares a nivel mundial, por la misma razón de siempre. Espero, eso sí, que la próxima vez hayan menos personas convencidas de que en este conflicto hay un bando correcto.

Etcetera News, Guatemala, 20 de mayo de 2021