Que Cuba nos marque el camino

Todo parece indicar que Cuba perdió el miedo y decidió sublevarse luego de 60 años de dictadura

Que Cuba nos marque el camino

La diferencia entre un migrante y un refugiado es que el primero llega a un país o región diferente de su lugar de origen por decisión propia, y el segundo llega perseguido. Por eso se escucha a diario que la gente en Cuba escapa de la dictadura comunista, a diferencia de los guatemaltecos que migran en busca de un mejor futuro para los suyos. Por eso los cubanos son víctimas de un régimen autoritario, a diferencia de los guatemaltecos que son valientes hombres de maíz que cargan en su espalda la economía de un país que siempre los ha matado e ignorado.

Nos hemos vuelto expertos en cambiarle el nombre a las cosas. Preferimos vivir en negación, porque sabemos que las palabras tienen peso, y escuchar la realidad a diario terminaría por hacernos entender que nosotros también vivimos en un estado fallido, en una dictadura. La diferencia es que los cubanos son sometidos por el comunismo, y los guatemaltecos por el narcotráfico y la corrupción. La diferencia es que Cuba está a la merced de la revolución y la familia Castro desde 1959, y Guatemala está a la merced del ejercito y la oligarquía desde 1954.

Nos quieren hacer creer que la diáspora de cubanos hacia Estados Unidos nace de la desesperación y la de los guatemaltecos de una insaciable motivación por superarse, pero la realidad es que ambas son hijas de la tragedia y la explotación. A los dos países les cortaron las alas hace mucho, y el responsable de ese crimen también tiene el poder de decidir cómo se cuentan sus historias. Es por eso que las mujeres y niñas guatemaltecas que atraviesan el desierto encomendadas a criminales son migrantes y no refugiadas. Porque vienen de un país alineado al poder hegemónico, que dice cumplir con los requisitos mínimos para ser considerado una democracia.

Definir a los guatemaltecos que cruzan el río como refugiados sería aceptar que las ideas de quienes ganaron la Guerra Fría tampoco funcionan, y reconocer que el sistema que nos impusieron es un monstruo que come vidas y escupe mentiras. Se menciona muy poco que en la actualidad la mayoría de cubanos que llegan a Estados Unidos lo hacen vía México. Un dato que deja en evidencia cómo el mercado de la migración ilegal se desarrolló y engrasó a la perfección en los países que bailan al compás del principal enemigo de la isla.

Vivimos anestesiados por este capitalismo salvaje que nos obliga a ver cualquier cuestionamiento como una mentira comunista, y no como una señal de alarma. Nos han insensibilizado a tal punto que nos impacta de manera más profunda observar a un super rico alcanzar el espacio por diez minutos, que presenciar el desarrollo de una vacuna para combatir la pandemia en una isla en ruinas y excluida del sistema. Esto no es una apología a un sistema fallido como el comunismo, sino un recordatorio para arreglar nuestro patio antes de criticar el del vecino.

El comunismo murió asfixiado hace muchos años, ahorcado por el mismo verdugo que, en nombre de la libertad, sentenció a millones de guatemaltecos a decidir entre la miseria en su país o la persecución en territorio ajeno. Todo parece indicar que Cuba perdió el miedo y decidió sublevarse luego de 60 años de dictadura. En Guatemala, al parecer, la espera será más larga.

                                                           Etcetera News, Guatemala, 21 de julio de 2021