Los Que No Llegaron: Debate Nacional

Amanecí con el writing bug, y de casualidad que ayer algo sucedió. Entonces me puse a pensar acerca del liderazgo y lo que sucede cuando nuestros líderes no llegan.

Los Que No Llegaron: Debate Nacional

Vengo encarando este tema del liderazgo por un par de años, con palabras rebuscadas, amenguadas y a menudo traducidas (otro día les cuento de eso).

Y como no, ¿en el mundo en que vivimos? Mis amigos gringos llevan cuatro años diciéndome que la democracia se muere en la oscuridad y luego se les olvida el espectro del fascismo con el pasar de una elección. Europa se enreda en nacionalismos y autocracias macabras, ni me empiecen con el tema de la China—y luego los sucesos de este jueves, que nos tienen a todos tuiteando acerca de los que no llegaron.

Voy a aterrizar brevemente: desde julio nos tuvieron en ascuas. La Universidad de San Pedro Sula (USAP) convocó a cuatro candidatos presidenciales a exponer sus planes de gobierno este jueves 14 de octubre, a dialogar y a debatir sus ideas, de manera que nosotros, pueblo hondureño honrado y dedicado al proceso electoral, pudiéramos evaluar y presentarnos ante la urna de noviembre, educados en propuestas concretas (o efímeras, que más da) y listos para ejercer nuestro derecho de sufragio informado.

Y van a creer que no llegaron.

Fuente: La Prensa

Un asterisco: el Sr. Yani Rosenthal, quien asistió al llamado y respondió a las consultas de la juventud universitaria—se me hace imprescindible congratularlo por cumplir con la cita. Que me cae mal cuando te cancelan a último minuto.

Líderes Ausentes

Y entonces hoy que me tomé tres cafecitos no dejaba de redondearme la mente en ese escenario casi vacío, ponderando a mis líderes ausentes, tratando desesperadamente de empatizar y entenderles su ausencia. Pensé en como yo le había cancelado a mi tía ese mismo jueves—que el carro estaba en el taller, que quería ver tele, que esto y lo otro y lo demás…pensé en todas las ocasiones que no había llegado, o que no había cumplido con mi deber, o tal vez si lo había cumplido solo por cumplir. Aunque yo no me estoy tirando de presidenta, ¿verdad? Yo soy un caso aparte.

Fuente: Freepik

Volvamos a aterrizar: creo que el marco teórico tiene que cambiar. El término liderazgo ha perdido su gravedad en el 2021, se desprende de lo objetivo, y se presta a los párvulos de la ideología y las medias-promesas de cualquiera con un talento para la exageración y la fábula. Fácil es decir yo te lo arreglo, yo lo voy a hacer, ya llego, tranquilo bobby tranquilo—difícil es presentar una ruta de acción, apegarse a los objetivos, lograr cambios sostenibles que te dejen mejor que te encontraron. Difícil es cumplir: hagamos el inventario moral y saquemos cuentas personales.

No es una idea nueva: me la robé de un escritor más talentoso. Léanlo a él (y si no lo quieren leer, pueden escuchar este podcast de hora y pico, y allí más o menos me voy explicando). Pero si es una idea que he incorporado en mi accionar diario: esto que de lideres todos tenemos un poquito y ninguno tenemos suficiente. Que el líder es una creatura etérea, elevada (por eso que las plataformas son tan efectivas), superior a sus ciudadanos, al yo cotidiano que lo sigue en redes sociales.

Fuente: Steph Cartoonist

Puede ser que el ruido blanco de tanta información y estimulo nos ha privado de la fantasía de un Camelot, del ser perfeccionado, el Superman que ha llegado a limpiar las calles y a brindarle educación al pueblo. Ya ahora los conocemos de verdad, con errores ortográficos y todo.

Otro hombre inteligente dijo que el gobierno elegido es el gobierno merecido. Sin ánimos de entrar en polémica, me refiero únicamente a la idea principal detrás de las palabras de Jefferson: que los líderes son espejos de aquellos quienes lideran. Es una idea terrible en su totalidad, pues nos otorga autonomía y ese cargo es el segundo más pesado que existe. El primero es el público.

Líderes Presentes

Suficiente de eso. Me torno ahora a la solución que he diseñado para mi misma, jovencita opinada que demanda una mejora, no solo de sus líderes, sino de si misma.

Y entiendo, en verdad que entiendo. Trabajo para vivir, no al revés, hay compromisos y tías que visitar y el reporte que ya llevo tres meses postergando, además que me merezco esa hora de Tik Tok después del horario laboral—en verdad, entiendo.

@vancityreynolds

Late to the Grace Kelly trend but way early for our movie musical. I ❤️ duets. (And Mika)

♬ original sound - Ryan Reynolds

(¿Será que nuestros líderes pasan por algo similar?)

Pero voy a comenzar con mi pequeño plan de autogobierno, los tres pasos para devolverle a mi comunidad (ya pronto lo traducimos a un nivel país, pero hay que empezar con algo pues).

Fascinarme por un tema. Conocerlo, leer a sus exponentes, hacer preguntas y considerar la posibilidad que esté equivocada en mis convicciones. Infraestructura, la literatura hispana, participación ciudadana, emprendimiento y desarrollo económico, ¡Vuelve al Centro!—causas y temas hay para suplirnos a todos.

Entablar conversación con el experto. Ay, por favor, si en este pueblo todos nos conocemos, especialmente los que estamos fundidos en privilegio (entiéndase como educados, con aspiraciones laborales y tiempo de sobra). Le voy a preguntar a mi amigo, y él me va a referir a la experta, y ella me va a contar de la mesa de trabajo y la iniciativa X o Y…

Sacrificar mi tiempo. Hacerlo, sin esperar retribución: no hay quincena, ni reconocimiento en los periódicos. Es más, te espera el oprobio, la queja, y la crítica. Pero como dice mi amigo Dave Chappelle, Twitter no es un lugar de verdad.

Hacerlo porque es tu deber, María Teresa, como ciudadana y hondureña y mujer que se quiere superar: hacerlo, aunque cueste, y sea aburrido, y digas y por qué tengo que hacer esto yo. Fue allí el error principal en mi pensar: imaginarme que la mejora se la podía encargar a otro.

¿Y que tal si el otro no llega?

A lonely empty bench next to a lake during late moody sunset.
Photo by Tijs van Leur / Unsplash