Las Cosas Que No Llevaba

Resolución de año nuevo: dejar peso en el pasado. No definirme por las cosas que no llevo, sino las que si llevo conmigo. Y leer más.

Las Cosas Que No Llevaba

Recomendación: The Things They Carried de Tim O'Brien


En el cuento original, son hombres chamuscados en el tiempo, arrastrando sus piernas por el lodo de un tal Vietnam, cargados de papeles perfumados que ahora desconocen y una vez amaban.

En el cuento original ellos caminan sin saber el rumbo, cada uno con sus cachivaches y artefactos, pedacitos de quienes eran antes de atravesar las cordilleras imposibles en ese país ajeno, pedacitos de quienes son ahora—y quienes son ahora, me pregunto si se preguntaban.

Fuente: NPR

Es uno de mis favoritos, este cuentito de Tim O’Brien. Ellos eran hombres definidos por las cosas que llevaban consigo: ametralladoras silbadoras, raciones de comida tosca, retratos amarillentos que se desvanecen en la humedad, orgullo, rencor y la peor de todas, nostalgia.

Así me encontré pensando mientras cruzaba montañas siguatepecas, un primero de enero engomado: en todas las cosas que llevaba conmigo. Todos caemos presa al reflexionar de fin de año, nos encuentra entrañados en planes de acción y…¿como es que le llaman a esas imposibilidades? Resoluciones.

Consideré el peso del 2021, los pesos y las ligerezas que se me acumularon con el meandro de los meses, las presiones y los compromisos y los deberes sin cumplir, cada día que me quejé en vez de dar gracias, los miedos ansiosos que nos permitimos más a menudo que menos, cargas asumidas, libros sin terminar…pensé en este año apresurado y busqué como definirlo.

Y no quisiera definirme en las cosas que ya no llevo conmigo—las cinco o diez libritas imposibles, los libros que terminé y acumulan polvo en el estante, las conversaciones que nunca tuve. Pero es la ausencia que me marcó. La levedad de todo lo que se queda en el 2021, pesos insoportos que me rehúso a espaldarar en este nuevo porvenir. No soy reacción ni respuesta, sino la decisión firme de aferrarme a lo que vale la pena llevar hacia adelante, y soltar lo demás.

Que no sean las cosas que llevo, aquellas cáscaras que repican con cada paso certero, que den aviso de mi camino, eso decidí. Camina derecho, me dijo mi tía el 31. Espalda firme, frente en alto. Que las cosas que llevo no me encorven y así pueda bailar.

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