El Diablo Anda Suelto en Moscú: Bulgakov

He aquí la trama de este libro: el diablo anda suelto en Moscú. Mikhail Bulgakov quemó el primer manuscrito de Maestro y Margarita, poseído de una rabia desenfrenada común entre la índole artística...

El Diablo Anda Suelto en Moscú: Bulgakov

Una PD exculpatoria: todos los meses publico una de estas reseñas (lo hago por razones egoístas: me gustaría platicar con alguien acerca de estos libros). No existe ningún criterio ni orden, sencillamente me siento a escribir y algo sale. Hay más en este enlace—lo comparto con poca honra, no me enorgullezco de todos, sin embargo los libros valen la pena leer. Mis palabras, en cambio, no lo sé.

Fuente: Artyom Kolyadynsky, artista ucraniano

El Maestro y Margarita, de Mikhail Bulgakov

He aquí la trama de este libro: el diablo anda suelto en Moscú.

Mikhail Bulgakov quemó el primer manuscrito de Maestro y Margarita, poseído de una rabia desenfrenada común entre la índole artística. Y aun así, de alguna manera, las palabras añoraban un público, pues la obra apareció en samizdat en los años oscuros del siglo veinte y de allí guardó silencio por un ratito, hasta que reapareció y demandó nuestra atención nuevamente.

(A propósito, dice Woland en el libro, los manuscritos no se queman.)

Que decir del siglo veinte: el diablo andaba suelto en Moscú—y tal vez en otros escondites geográficos. Creo que el recuento histórico ya se ha pronunciado ante la censura que tanto caracterizaba la época de Bulgakov, particularmente en las regiones diáfanas de una unión soviética que rechazaba la burla del intelecto, la sátira que se desprendía de las plumas valientes de un par de autores.

Fuente: Mana Neyestani (Iran)

A lo que voy es que no era un buen momento para adoptar el oficio de la literatura.

Los escritores no tienen de otra que oponerse a la realidad que el mundo y sus instituciones le presenta. Es su mandato, como bien lo dice Mario Vargas Llosa, de ‘agitar, inquietar…mantener a los hombres en una constante insatisfacción de si mismos.’ Los que escribimos lo hacemos porque no nos queda de otra: estamos insatisfechos y no nos basta con quejarnos en tertulias familiares.

Escribir en el siglo XXI - Eduardo Martínez Rico - Zenda
¿Para qué escribir hoy? Para vivir, para ser felices, para desarrollarnos, intelectualmente, espiritualmente.

Bulgakov nos presenta una Moscú inquieta de sombras y medias-verdades. Hay un gato pardo que merodea entre las avenidas moscovitas, acompañado por una vampiresa, un soldado de fortuna e incontables otros personajes que preparan la venida de Margarita. Si no me equivoco, hasta Poncio Pilato aparece en uno que otro capítulo.

Los Manuscritos no se Queman

Y a todo esto, el diablo anda suelto en Moscú.

Es una farsa y un recuento que inmediatamente me cautivó. Envuelta en la trama de Bulgakov pude discernir al autor manifestándose ante la ridiculez andante de un mundo que le prohibía manifestarse.

Algo así está a la venta...hm. 

Considero que el momento es apto para retomar a mi ruso favorito porque reconozco algo de aquella Moscú fantasmagórica en mi entorno actual. Ya no quemamos manuscritos, pero si hay algo en el aire, alguna reticencia que le hace alto a la pluma. No sé si es un buen momento para adoptar el oficio de la literatura, percibo una nube oscura acechando las palabras. La censura nuestra es distinta a la de Bulgakov, más dudosa y escurridiza. No puedo atestar a que vivimos en un silencio creado por tanto ruido, nada más puedo comenzar a preocuparme por el espectro de una cultura que opta por cancelar.

Seguro que alguien me dirá que estoy exagerando. Pero el gran artificio del diablo es que nos convenció que no existía, y les diré que una vez más, quiérase o no, el diablo anda suelto por estos lados.

(La segunda PD: pueden comprarlo por Amazon, pero esta versión de Folio Society me tiene triste de haberlo comprado por Amazon.)