Desilusión en Dos Partes: Fates & Furies

Sigo con los cuentos de amor, pero esta vez en dos partes: tienen que leer Fates & Furies de Lauren Groff.

Desilusión en Dos Partes: Fates & Furies

Recomendación: Fates & Furies, Lauren Groff


Te enamorás y los sábados se entremezclan en mariposas y sonrisas y atardeceres, y luego pasan un par de quincenas y te encontrás con aquella vieja amiga (en inglés le dicen old faithful) que se deleita en estropearlo todo, que matiza la buena intención en lo grisáceo del resentimiento y el enfado, que torna al príncipe azul en sapo gordo y verdoso—te olvidás de cuanto te reíste y cuan viva te sentiste en momenticos de gozadera, te olvidás que hubo un instante en el cual no estabas solita, que parecía que todo cabalgaba hacia un final feliz—

Todo se olvida, la historia cambia, reemplazas detalles melosos por un enfoque vengativo, hiriente, todo porque se asomó aquella maldita: la desilusión. Amarga infeliz, qué fue lo que te sucedió, te preguntarás.

Príncipe azul: OK, o el chavo que te pareció guapo en aquel bar de la esquina, o el trabajo de ensueño que asegura una vida exitosa, o la camisa con brillantina más perfecta que alguna vez has visto. Un chocolate oscuro. El sol teleño. Todo era bello y nada dolía.

Luego comienzan las primeras tientas de frustración como zancudo en la oreja de un desvelado, diciéndole algo anda mal, algo anda mal… Que insípidas estas pasiones humanas, que se desviven y desmienten en un abrir y cerrar de ojos.

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¿Cuándo fue la última vez que te desilusionaste? Fue acaso una sorpresa del mundo que te decepcionó, tal vez los melodramas políticos de tu país ¿o la manera en que alguien te quedó viendo feo? ¿Una relación larga que finalmente concluyó? ¿La plática aburrida de una compañera escolar que ya no es tu confidente? ¿Una semita dura?

Las cosas cambian, te desilusionas y colorín colorado.

Pero siempre me imagino que es un poquito más complicado que todo eso. Tienen que haber detalles de sobra que te olvidaste incorporar en la primera contada. Tal vez nunca hubo mariposas, o tal vez nunca se fueron y solo te olvidaste de ellas. Me pregunto: y si la historia triste que te contás sola al concluir un hito en la epopeya de tu vida es una historia mal redactada, con énfasis donde no debe de haberlo, ambigüedad en los términos, con poca perspectiva, ¿etcétera?

Fates & Furies es una desilusión en dos partes: primero te cuenta la historia el esposo, Lancelot, y luego te la cuenta la insoportable de su esposa, Mathilde (que nombres, ¿verdad?). Cada quien tiene su versión de los hechos, cada quien plasma sus desilusiones y vos los seguís palabra por palabra, desde el fulgor de un par de jovencitos enamorados hasta la media-edad de dos personas que ya no se conocen. Y te preguntas, con el voltear de cada página, ¿dónde ocurrió?

Me enamoro todos los días (ya les conté, creo), pero me pregunto cuando me desenamoro. Quejas: muchas, a menudo, claro que si. ¿Pero desilusión? Hmm…mejor no la pienso. Prefiero ponerme en manos de las furias, y esperar que todos los días sean de mariposas.


PD. Esta reseña del New Yorker me fascinó.